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Por tus errores te conocerán

Confieso que me gusta escribir con corrección. Se podría decir que soy algo aprensivo con este tema. Antes de tener conciencia real de mis deseos por estudiar Traducción e Interpretación, cuando todavía era un chaval que acudía al instituto con el simple objetivo de sacar las mejores notas posibles, ya tenía plena conciencia de lo que significaba incurrir en determinados desatinos gramaticales, léxicos o sintácticos. En esa época, desarrollé una suerte de rubor que acompañaba al descubrimiento de toda equivocación más o menos grave. Solo así conseguí forjar una disciplina sólida a la hora de escribir en mi lengua materna.

A día de hoy, sigo sintiendo el mismo sofoco cuando me encuentro frente a frente con algún desatino que aparece ante mis ojos con ese pitorreo característico que solo una errata inesperada puede suscitar. La palabreja, inmóvil en el texto, parece mirarte con altanería, mientras contempla orgullosamente cómo mis mejillas empiezan a encarnarse al tiempo que experimento un deseo irrefrenable de enmendar la plana. Después de comprobar que la perfección solo se puede encontrar en las películas de Disney, me deshago rápidamente de las pruebas del delito.

Este tipo de situaciones no son del todo inhabituales. Hay días en los que sientes que las musas te han abandonado y puedes incurrir en algún error sin desearlo. Pero hay un trecho muy grande entre esto y cometer errores con premeditación, nocturnidad y alevosía. En la carrera de TeI se presupone que los estudiantes deben dominar su lengua materna a la perfección pero, desgraciadamente, no siempre es así. Se hace especial hincapié en el perfeccionamiento de las lenguas foráneas y quizá se olvide que lo que nos da la esencia como traductor es tener propiedad sobre la escritura y el habla de nuestra lengua materna.

Todo esto viene a colación del descubrimiento de algunos textos traducidos al español por españoles que guardan en su seno algunos dislates difíciles de asimilar. Esto me lleva a pensar que quizá algunas facultades no sean todo lo exigentes que cabría esperar de ellas o bien la traducción no ha sido realizada por un profesional lo suficientemente preparado. Evidentemente la experiencia me lleva a decantarme por la segunda opción que conduce sin reservas al controvertido ámbito del intrusismo laboral. Esta cuestión da y seguirá dando mucho de qué hablar mientras no exista una regulación específica para el mundo de la traducción.

Mientras tanto, la única carta de presentación que posee el traductor ante las intromisiones es la demostración de su competencia profesional y esto pasa, efectivamente, por tener un dominio excelente de su lengua materna. Esta profesión implica un constante ejercicio de exigencia personal. No es un trabajo para conformistas. Tampoco debería serlo para aquellos que obtienen beneficio de resultados desafortunados, carentes de ética y denigradores de una profesión que no está concebida para cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de cualquier lengua extranjera.

Cuidemos nuestra escritura, escribamos con propiedad y dignifiquemos nuestra profesión. Nuestro prestigio se basa, en parte, en el profundo conocimiento de la lengua que nos sirvió, por primera vez, para balbucear “papá” o “mamá”. Es un activo innegociable para cualquier profesional de la traducción. Es nuestro crédito o deshonra. Por eso, sigo sintiendo calores cuando descubro “algo” en mi texto traducido que no debería aparecer, señal inequívoca de que siento un profundo respeto por mi trabajo. Quizá algunos lo llamen deformación profesional. Yo prefiero llamarlo gusto por mi profesión.

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3 Respuestas to “Por tus errores te conocerán”

  1. De nuevo, enhorabuena por tan bella forma de expresarte.

    Sin duda, y gracias al sistema educativo que se preocupa más por conseguir resultados bonitos que cabezas pensantes y con dominio total de su idioma materno, la juventud de hoy en día lo va teniendo más difícil para conseguir esa perfección en la escritura y, seguramente, muchos tendrán que ser autodidactas para no caer en ese «algo» del que hablas.

    Añadiré una nota a tu último párrafo y es: “acompañen su escritura con propiedad de una buena lectura de aquellos que la cuidan, porque leer es la mejor forma de aprender usando el subconsciente”.

    Un saludete.

  2. Mar dice:

    Bravo, bravo y mil veces bravo. Ojalá todos los estudiantes de TeI y los profesionales pensaran como tú. Estoy segura de que somos muchos más los que pensamos así. Felicidades por tu blog ^^

  3. Iván dice:

    Interesante entrada, Rai.

    El blog de una amiga mía se dedica, de vez en cuando, a analizar errores encontrados en prensa y en otros sitios… Quizá te parezca interesante. Te pongo el enlace de su último post hablando de este tema:

    http://cuentatelavida.blogspot.com/2011/02/periodismo-para-reir-o-para-llorar-20.html

    ¡Un abrazo, traductor!

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